30 de noviembre de 2016

CARTA A PAPÁ

Hola Papi....


Ahora entiendo muchas cosas, cosas que no podía identificar de mi comportamiento, miedos, alegrías. 
Ahora entiendo el porqué de mi búsqueda de independencia tan rápida…

Como alguna vez leí… el cerebro elimina los malos recuerdos, los miedos…pero en mi caso solo los guardo muy muy en el fondo…

No tengo recuerdos contigo, no recuerdo estar jugando contigo después de llegar del trabajo, no recuerdo que me ayudaras con las tareas, no recuerdo que me enseñaras a manejar bicicleta (por cierto, hasta ahora no aprendo…).
No recuerdo que pasaras a recogerme del jardín o colegio…
No recuerdo que me felicitaras por una buena nota, no recuerdo que me preguntases cuál era mi dibujo animado favorito….
No recuerdo que me dijeras: “ese chico no te conviene...” ó “¿por qué estas mal en matemática?”
No recuerdo verte llegar a casa y yo correr a abrazarte y conversarte de mi día…
No recuerdo pasar algún cumpleaños a tu lado….

Solo recuerdo los regaños por tu parte, cuando mamá no podía controlar la situación… recuerdo los almuerzos en silencio… recuerdo que cuando llegabas a ver TV, debía dejarte el control remoto y debía retirarme…

Recuerdo todos tus viajes… y todos los regalos que me mandabas en mi cumpleaños…
Ah!, recuerdo que a los 4 años, fuiste conmigo a una chocolatada de inicial, solo porque mamá viajó…
Recuerdo que viajamos juntos a Huaraz y me dejaste con tu secretaria y ella me dejo con la dueña del hotel, para que me cuide…recuerdo que me llevaste a San Marcos y todo el día estabas en el trabajo…

Recuerdo que mi abuelo, me recogía todos los días del jardín, recuerdo que conversábamos mucho, que me cargaba en sus hombros, recuerdo que jugaba mucho con él en su taller, yo era su asistente y cada vez que pedía un clavo para los zapatos, le alcanzada…
Recuerdo que me daba 0.60 céntimos para comprar galletas GN,  una para él y otra para mí y las comíamos mientras veíamos TV.
Recuerdo que cada vez que me hacia una herida en el dedo, él me ponía una bendita de cuero y me había reír para que no me duela…
A mis 26 años, no he podido decirle nada de lo que te escribo ahora… y no sé si podré hacerlo…

Me hiciste mucha falta… y lo sigues haciendo…