14 de octubre de 2026

Bitácora: 09 de enero de 2008

 Hoy día, ya un poco más familiarizados con las clases y con nuestros niños, iniciamos el día con la oración como de costumbre y luego desayunamos juntos en la cocina, lo que me hace recordar que aún no he hablado de las comidas; siempre desayunamos pan, queso, mantequilla, manjar blanco y una mermelada buenaza que M nos trajo de su casa.

 

Bueno, luego del desayuno fuimos al colegio, ahora los niños ya nos reconocen, nos vienen a buscara la casa y prácticamente son ellos los que nos llevan a clases, lo cual es realmente hermoso. Una vez en el colegio empezamos con las dinámicas diarias y de nuevo clases con nuestros niños.

 

A la una vamos siempre puntuales a almorzar al “Maizal”, donde podemos recibir llamadas de nuestros familiares en el momento que comemos; luego a casa un rato y regresamos al colegio a las 3pm para los talleres.

 

Hoy habíamos pensado ir a Cajamarca a las 5pm que terminamos talleres, pero finalmente el escape quedó frustrado, pero si fueron M, M2 y F para hacer comparas para la casa.

 

Un poco más tarde de las 8 llegaron los chicos a Jesús, justo para la cena, y luego regresamos a casa para la oración de la noche.

Otro día en que terminamos súper cansados.

7 de octubre de 2026

Bitácora: 08 de enero de 2008

 El día de hoy las clases estuvieron muy bien; ya que hoy fue el primer día teníamos una mezcla de nervios, y expectativa, pero sobretodo muchísimas ganas de conocer a nuestros niños y poder brindarles lo mejor de nosotros,

 

Al finalizar las clases de la mañana, estábamos realmente cansados, y al tener que regresar por la tarde para los talleres estuvimos aún más cansados, pero a pesar de eso, decidimos ir al cerro en busca de señal nuevamente. La subida fue algo difícil, pero la bajada fue sumamente húmeda, porque cayó una tormenta que a parte de dejarnos a todos mojados hasta el alma, la “tormenta cicloniana” arrasó con dos jóvenes misioneros (jeje mentira) lo que pasó fue que ya casi llegando a la casa, M y F cayeron en un hueco lleno de agua y terminaron mojados y adoloridos, aparte de pasar una tremenda vergüenza, que los hizo ponerse de pie, con toda la dignidad posible,

Por la noche como todos los días fuimos a cenar al restaurante “El Maizal”, y compartimos alegres como siempre.